Cuando combinas gastronomía, cultura, aprendizaje y vino durante unos días de vacaciones, el resultado es una experiencia de enoturismo. Esta alternativa de turismo rural y ecológico surgió hace ya varias décadas con el objetivo de promover una manera diferente de disfrutar del paisaje en lugares de larga tradición vitivinícola como lo es La Rioja Oriental.

Enoturismo: una alternativa de ocio y cultura en auge

En realidad, no es nada nuevo. Desde hace muchas décadas son muchos los viajeros curiosos que han puesto rumbo a las tierras del vino con la intención de conocer más de cerca esta hermosa actividad. Sin embargo, en los últimos años ha habido un interesante cambio de perspectiva que es el que ha hecho que en la actualidad hablemos de enoturismo.

El concepto es muy diferente al de décadas atrás en el que estos viajes de interés enológico se limitaban en su mayoría a visitar dos o tres bodegas dentro de una misma área de producción, catar sus caldos y regresar a la ciudad de origen sin haber tenido oportunidad de vivir una experiencia mucho más enriquecedora que la de haber probado nuevos vinos.

El enoturismo o turismo enológico se presenta como una opción más inclusiva de la que no sólo pueden participar los amantes del vino. También disfrutarán de estas experiencias los que apenas tienen conocimiento sobre este tipo de bebida e incluso los niños. Precisamente por este carácter integrador que ha sabido combinar tan bien el ocio, la cultura y la formación, los viajes de enoturismo están cada vez más de moda. Son una alternativa económica para aprovechar al máximo unos días en familia, pasear por hermosos parajes naturales y regresar a casa con el regusto inolvidable de haber vivido una experiencia extraordinaria.

El vino como vehículo de la cultura y la tradición: origen del enoturismo

En torno a la producción del vino se genera una importante actividad económica que afecta al desarrollo de toda una comunidad. Una zona de tradición vitivinícola debe ser analizada desde una perspectiva mucho más amplia que la de su riqueza productiva. El cultivo de la uva, la elaboración del vino y su distribución a otras regiones crea una serie de lazos sociales y culturales que trascienden al tiempo y a las personas.

El enoturismo se aprovecha de todos estos recursos para presentar una opción viajera de carácter inmersivo. No hace falta ser un amante del vino o un consumidor habitual de esta bebida para disfrutar de todo lo que hay alrededor de este trabajo de producción. Si te interesa la naturaleza, te agrada la idea de pasear entre extensos viñedos, sientes curiosidad por el ciclo de la uva y todo el proceso que conlleva la elaboración del vino y además nunca le dices que no a un buen plato de comida, el turismo enológico te va a encantar.

Esta forma de viajar y de conocer tu destino engloba infinidad de aspectos que configuran la cultura autóctona de cada región vitivinícola. Sus paisajes particulares, sus modalidades de cultivo, las tradiciones vinculadas a la cosecha, su desarrollo económico y social, su evolución histórica y, por su puesto, su cultura gastronómica y enológica.

¿Qué tipo de actividades puedes esperar de una experiencia de enoturismo?

Ahora que ya tienes una idea más general de lo que implica el turismo enológico, es el momento de concretar. ¿Cuáles son las actividades más frecuentes en este tipo de escapadas? Tomando siempre el vino como punto de referencia, las alternativas que plantea este tipo de turismo son de lo más variadas.

A tenor del interés que esta variedad de turismo está despertando no sólo entre los españoles sino entre viajeros curiosos llegados desde muy diversos puntos del planeta, las redes de enoturismo en España se esfuerzan cada vez más en ofrecer al usuario un producto original y de calidad. En este aspecto, el turismo enológico debe ser entendido como algo interactivo que no trata al visitante como a un mero espectador.

En esta línea de intercambio, contacto e interactividad, las empresas que se integran en las denominadas Rutas del vino (hoteles, restaurantes, viñedos, bodegas…) reflejan su vocación por un tipo de turismo vivencial con opciones de ocio y cultura adaptadas a todas las edades y a todos los gustos.

Entre las actividades más habituales son de destacar:

  • Catas de vino y maridaje.
  • Degustaciones gastronómicas y almuerzos tradicionales.
  • Visitas a museos etnológicos.
  • Visitas a castillos, monasterios y yacimientos.
  • Rutas por los viñedos (senderismo, a caballo, en bicicleta…).
  • Actividades de carácter enogastronómico (ferias, festivales, jornadas gastronómicas…).
  • Exposiciones de arte en bodegas, centros de interpretación y otros espacios vinculados a la cultura del vino.
  • Cursos especializados en enología.

Con toda esta extensa variedad de propuestas no es de extrañar que el enoturismo esté tan de moda. Representa una estupenda oportunidad para conocer la esencia de una región con el vino como hilo conductor de toda la experiencia pero sin renunciar a otros aspectos de gran interés para el viajero. Las tradiciones de un lugar, su oferta gastronómica, su historia, sus costumbres… El turismo enológico abarca tantos aspectos que no deja a nadie indiferente.

¿Dónde puedes disfrutar de unos días de turismo enológico?

Actualmente en España existen 23 Rutas del vino certificadas por ACEVIN (Asociación Española de Ciudades del Vino) y el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medioambiente que te llevarán a lugares como el Bierzo, Jumilla, el Empordà, Yecla, Moriles o el Penedés. De entre todas ellas hay una que por su popularidad dentro y fuera del país y por su larga tradición en el sector no puede faltar en tu viaje a través de la cultura vitivinícola: la Ruta del vino de Rioja Oriental.

Ésta es la zona más al Este de la región que comprendida dentro de la D.O.Ca Rioja. Una nueva denominación que tal vez aún desconocías. Y es que el nombre cambió hace apenas un año después de que el Consejo Regulador de esta denominación de origen decidiera introducir esta modificación para referirse a la antigua subzona de la Rioja Baja.

Pero la esencia sigue siendo la misma: un conglomerado de bodegas, viñedos, restaurantes y servicios de alojamiento integrados en una misma red de ocio y cultura con el objetivo de promover esta zona de La Rioja como destino turístico vinculado a la producción de vino.

También en la Finca Vistahermosa nos unimos a esta iniciativa abriéndote las puertas de unos terrenos con casi medio siglo de dedicación al cultivo de la uva. Nuestras rutas por este paraje te dan la oportunidad de recorrer las 400 hectáreas que conforman la finca y descubrir a tu aire o en compañía de uno de nuestros expertos las particularidades de nuestros cultivos, la flora y fauna que habitan en ellos y el trabajo que desarrollamos a diario para que todo se mantenga en perfecto equilibrio.

Las mejores épocas del año para hacer enoturismo

¿Existe una época más adecuada que otra para la práctica de turismo enológico? Una de las ventajas de este tipo de escapadas es que son recomendables en cualquier época del año. De hecho, entre sus principales atractivos está el de seguir la evolución del cultivo en diferentes momentos hasta ver el resultado de todo ese trabajo y esfuerzo.

No obstante, una época especialmente atractiva es aquella que abarca desde finales del verano hasta comienzos del otoño. Los meses comprendidos entre agosto y octubre son de gran actividad en los viñedos ya que coinciden con la época de la vendimia. Los cultivos están en su máximo esplendor y puedes ser testigo de primera línea de cómo se desarrolla el proceso de recolección de la uva e incluso participar de él si quieres que la experiencia sea todavía más auténtica.